Opinión

24 de marzo

A 50 años del golpe de estado: la memoria en disputa

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En un contexto de negacionismo, retrocesos y persecución política-judicial a Cristina, el pueblo argentino vuelve a movilizarse en las calles para sostener la memoria de los 30 mil, defender las conquistas de derechos humanos y reafirmar el camino de la verdad y justicia.

por Horacio Pietragalla Corti *
23 mar 2026

Hoy se cumplen 50 años de la última dictadura militar que nos tocó sufrir a todos los argentinos y las argentinas. Este 24 de marzo nos encuentra con un gobierno que niega los crímenes cometidos por los genocidas y que trabaja cotidianamente por el mal recuerdo de los 30 mil  compañeros detenidos desaparecidos. Son muchos los retrocesos que lleva adelante el gobierno de Javier Milei y Victoria Villarruel, no solo en materia de derechos humanos, sino también en cuanto a los derechos consagrados a lo largo de nuestra historia.



Pero más allá de sus discursos negacionistas sobre los delitos de lesa humanidad, tengo el deber de no caer en un pronóstico pesimista, no por forzar un optimismo de la voluntad, sino porque existe claramente un plano real y palpable en nuestro país, más allá de las redes sociales y de los medios hegemónicos de comunicación. 



En las últimas semanas, Hijos e Hijas de desaparecidos, Abuelas, Madres y Organismos de Derechos Humanos participamos de cientos de jornadas de reflexión en escuelas primarias y secundarias, universidades y espacios comunitarios. Hemos visto cientos de homenajes en distintos municipios, consejos de deliberantes, gobiernos provinciales, sindicatos, clubes de fútbol de muchas categorías y comisiones barriales. 



Esta presencia masiva demuestra que la memoria sigue viva y gran parte de la sociedad acompaña y reflexiona sobre lo que llevó adelante esa dictadura cívico- militar.

Los más de 1300 condenados por delitos de lesa humanidad y los juicios que hoy siguen en marcha son la prueba que por más que escuchemos bravuconadas de algunos dirigentes políticos, muchas de las políticas que llevaron adelante Néstor y Cristina son irreversibles.



Analizar cómo se profundizaron estas políticas, incluso cuando no se trataba de una demanda de las grandes mayorías, es de suma importancia para poder, en el corto plazo, valorar con precisión esa experiencia riquísima de ampliación de derechos y consagración de políticas públicas.



Sin dudas, Néstor y Cristina pudieron avanzar en estas políticas principalmente gracias a sus convicciones, pero sobre todo, porque a medida que avanzaban hacia el fin de la impunidad, lo hacían escuchando y llevando respuestas a las grandes demandas de las mayorías de nuestra población, creando puestos de trabajo, generando condiciones salariales dignas, consumo, salud, vivienda, educación, obra pública. Es decir que nuestro pueblo pudo ir comenzando a planificar su vida y, paralelamente, fue entendiendo las causas que nos llevaron a esa situación de implosión.



La reparación democrática y el fin de la impunidad fueron, como dice el compañero Máximo, la patada final que Néstor le dio a la puerta, luego que los Organismos de derechos humanos la habían abollado durante tantos años.



La recuperación e identificación de compañeros detenidos desaparecidos en La Perla, Córdoba, y el encuentro de nietos que fueron apropiados en estos contextos tan adversos, nos demuestran que es muy difícil  retroceder en materia de derechos humanos. 


Hoy tenemos la obligación de recordar con su ejemplo a quienes ya no están, pero también  de exigir la libertad de quien, junto a su compañero, hizo posible que las políticas de derechos humanos sean defendidas no solo por nosotros, los familiares. 


Cristina sufre hoy la persecución política-judicial porque entre otras cosas, le puso cara, nombre y apellido al poder real, el mismo que se benefició por el golpe de estado. La prisión domiciliaria arbitraria es también un castigo por no haber renunciado nunca a homenajear  la lucha y vida de los 30 mil compañeros. 





Cristina sufre hoy la persecución política-judicial porque entre otras cosas, le puso cara, nombre y apellido al poder real.

Hoy miles de jóvenes militan políticamente, ininterrumpidamente desde aquel 25 de mayo del 2003; miles de jóvenes que hoy recuerdan a esa generación que puso en riesgo el patrimonio más grande que tiene un ser humano, que es la propia vida, por una patria libre justa y soberana.


¡Lucharemos, compañeros y compañeras!


¡Por la libertad a Cristina!


Basta de persecución judicial contra militantes políticos. 


¡30 mil compañeros detenidos desaparecidos, presentes, ahora y siempre!